El despertar de China, si es que estuvo mucho tiempo dormida

El despertar de China (Claves para entender el gigante asiático en el siglo XXI) es el título del libro de Luis Torras, editado hace un mes por el Instituto de Estudios Económicos, en su colección Tablero. Me ha sorprendido la excelente estructura del libro y la facilidad de expresión de este novel autor. El libro de Luis Torras es una aproximación rigurosa y amena a China desde tres puntos de vista indispensablemente complementarios: cultural, político y económico. Entender la situación actual de China es imposible sin entrar en el detalle histórico y el devenir socio-político de su pasado más reciente.

El bloque dedicado a la reflexión histórica y cultural tiene, como reconoce el propio autor, una base filosófica importante que sirve de base para comprender las diferencias de la evolución del dragón asiático con la de la mayor parte de las que en su día fueron las grandes potencias de occidente. Es evidente, por ejemplo, que nos referimos a occidente a partir de la premisa de aceptar que el referente que determina la división en dos mitades del planeta se sitúa en el meridiano de Greenwich, aunque seguramente exista un precedente asiático por reconocer.

La importancia, cuantitativa y política, de China en el panorama mundial actual se explican, según Luis Torras, por la recuperación de su presencia en el panorama global. Esta nueva puesta en escena, este despertar de China, se debe a un conjunto complejo de factores que el autor analiza de manera pormenorizada en el libro. Torras utiliza, de manera muy acertada, documentación de fuentes diversas en la que predomina, por razones obvias conociendo su trayectoria académica profesional, los elementos económicos.

China constituye un mercado de gran atractivo para la inversión extranjera, pero su empuje repercute en el alza de precios de muchascommodities. Luis Torras analiza también las consecuencias de los movimientos de personas dentro del país, del área rural al ámbito urbano y los costes laborales reducidos. Sin embargo, por poner una limitación en su trabajo, deja de abordar las posibles implicaciones sociales de las relaciones laborales, con la misma profundidad con la que trata los demás aspectos económicos del dragón asiático.

Resulta especialmente interesante el desarrollo por parte del autor de la tesis por la que el desarrollo de la integración global en China transcurre por caminos relativamente diferentes a lo que se observa en el resto de economías emergentes. La occidentalización económica no sigue, en China, el mismo ritmo que la transformación de los valores y la cultura. La comparación entre China y EE.UU,, desde la perspectiva de sus respectivas capacidades de gasto y ahorro, y la consecuencias que estas conductas tienen para sus balanzas de pagos, le sirven al autor para aventurar el futuro próximo de la economía china, para el que Torras aventura una disminución del ahorro agregado.

Los principales retos de la economía china se centran en las características de sus sistema financiero y monetario, junto a otros aspectos como el consumo energético, las desigualdades entre el campo y las zonas urbanas y el mantenimiento de un tipo de cambio favorable. Ell nuevo plan quinquenal establece políticas orientadas a la salvaguarda de los peligros que acechan la economía china y que Luis Torras describe de manera esquemática, pero muy acertada, en un de los capítulos finales del libro. Destacan, entre las medidas apuntadas, las que tienen que ver con la voluntad de orientar un cierto cambio a las prioridades del país que dejan vislumbrar una creciente preocupación por los temas sociales y por el fomento del comercio interior, la distribución y la logística, sin menospreciar los temas financieros e institucionales.

En definitiva, el libro El despertar de China de Luis Torras, es una cita obligada para todos aquellos interesados en la economía mundial y, muy especialmente, por lo que sucede en el continente asiático y en particular en China.

Una lectura, fracamente recomendable.

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